• Zelda Zonk

La Male. Parte I

Updated: May 27, 2019

Me habían pedido mucho que cuente mi primera experiencia con un cliente, así que he decidido contar la historia entera, como conocí el mundo del trabajo sexual, que me motivó a experimentar, y mis primeros pasos. Esta historia será en varias entregas, esta es la primera, cada 15 días subiré un nuevo post que iré alternando con mi canal de youtube. Espero les guste!!


Entre mi grupo de amigas Male era la más experimentada, tenía varios profesores en su nómina y muchos más compañeros. Nos sentábamos a escucharla por horas, las descripciones del miembro varonil de su amante de turno, eran detalladas y morbosas. lo que más le gustaba eran los penes blancos, con cabeza descubierta, corpuleos y vigorosos, si tenían una ligera curvatura a la izquierda eran su perdición, afirmaba que le daban una estimulación exquisita.


Más de una salivaba con ansias ante los relatos sexuales del profesor más joven y simpático de la facultad, él un amante empedernido de las felaciones en la sala de profesores, ella una adicta a tragar con gusto sus fluidos, sus encuentros eran salvajes, con falda y sin ropa interior era el menú requerido y los escritorios de cualquier salón terminaban pulidos por los senos de la Male… Generaban una tensión sexual que se sentía desde la entrada a la facultad, ella lo miraba y se remojaba los labios mientras él compraba su acostumbrado café y encendía un tabaco, de forma inconsciente ella se pasaba las uñas por el cuello, por la ingle, sonrojada recorría los pasillos; él con voz firme le invitaba a pasar al pizarrón mientras clavaba los ojos en el escritorio para que no se escape el deseo.


Otro de los atributos de la Male era su solvencia económica, nos auspiciaba farras que terminaban siempre en el departamento que alquilaba con otra chica de provincia. Ambas ambateñas habían sido vecinas desde pequeñas, compartían ropa, comida y secretos.


Para el tercer semestre ya éramos muy unidas, yo siempre fui un poco nerd, bastante callada, del amor sabía muy poco y del sexo un poco menos, me dejaba deslumbrar por su dominio de las relaciones sociales y sexuales por supuesto. Toda calle era pasarela para la princesa en la tierra de un cuento encantado, siempre tenía el cabello precioso, las uñas pintadas, una ropa carísima y olía a diosa, la facultad entera se moría por un momento a su lado.


Su relación con el profe trascendió los límites académicos y pasionales inmediatos. Para bautizar esta nueva etapa él decidió presentarla con sus amigos del colegio, tenía una amistad entrañable que había sobrevivido a los años y esta ceremonia representaba para él el inicio de “algo serio”.


La Male y yo fuimos las primeras en llegar al Coffe Tree en la zona, tomamos una mesa y pedimos un par de cervezas, habíamos estado en la peluquería por la mañana, luego de compras, ella lucía un vestido rosado entallado en la parte superior y con falda plisada, una transparencia estratégica en forma de v dejaba ver su cuello y sus senos redondos, sus piernas estilizadas por unos tacos interminables hacían retumbar la acera a cada pisada.


Lo que más deslumbraba eran sus ojos, ella no lo podía creer, estaba locamente enamorada de ese hombre y era plenamente correspondida. Sus encuentros sexuales solo habían sido el abrebocas de todo lo que tenían para entregarse el uno al otro, el mayor placer en ese momento era dormir sobre su pecho, ponerse su camisa, charlar de madrugada y decirse que compartían la misma luna.


Nunca había visto al profe tan nervioso, con un “hola mi amor” le besaba los labios, con un “estás bellísima” le tocaba la barbilla y mientras se sentaban él le acomodaba la mano en el muslo, se veían a los ojos como contándose todo. Pasaron unos instantes y empezaron a llegar los invitados...


La noche transcurría amena, de repente, unas uñas se clavaron en mi pierna hasta quebrarse, el dolor agudo me enmudeció y solo alcancé con mi mirada el rostro cadavérico de la Male pareció envejecer de repente 20 años, los ojos se le hundieron en las cuencas, los labios se le agrietaron, sólo la vena del cuello latía briosa entre la carne trémula.


“¿Qué haces con esta puta David?

¿Me ibas a presentar a esta perra?

Esta ficha es prepago David, es una prostituta, yo me acosté con ella.”


Todas las miradas se clavaron en nuestra mesa, el dolor de los amantes era ensordecedor, todo se volvió en cámara lenta, Malena me levantó y nos encerramos en el baño. Al profesor le estaban sujetando para que no le atinara un nuevo golpe a su amigo de la infancia, a su mejor amigo.


Frente a frente nos mirábamos y ninguna decía nada, la puerta comenzó a agitarse con violencia y los gritos de un enfermo, de un moribundo que se aferraba a la vida le traspasaban el corazón a la Male, las baldosas blancas, el rímel corrido, las palabras que no llegan o se van quedando atoradas en la garganta, caja irreal de una realidad desbordada, atrapadas e inmóviles.


Pronto la seguridad del local alejó al amante de la puerta, salimos presurosas y tomamos el primer taxi... no se dijo más toda la noche, Malena no contestó nunca el celular, sólo lloró hasta quedarse dormida.

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